Champola Radio Online

miércoles, 24 de febrero de 2010

Un examen con el libro abierto



Un examen de libro abierto no es tan tradicional para los alumnos de hoy como para los del pasado. Al parecer las estrategias de pensamiento crítico y personal quedan relegadas y en nuestro sistema se nos muestra el pensar como algo difícil.Si de forma contraria pudieramos anteponer la investigación y la lecto-escritura como una modalidad evaluativa primaria, las escenas de estrés anterior a los exámenes serían un cuento de hadas para ellos.

Porque tradicionalmente les enseñamos a tener ansiedad, a preocuparse porque alguien apreciará o despreciará sus habilidades intelectuales, cuando en realidad eso es la vida. Yo fui estudiante y aun lo soy, también fui víctima de los estragos de un profesor cuasi sicópata, también tuve que sentarme en una silla y no ver a ninguno de los lados solo al examen. Soy de las que siente que no desarrollé suficientes habilidades con el sistema educativo utilizado para mi enseñanza por las instituciones donde estuve. A veces pienso que estos métodos autoritarios centrados en el protagonismo de un solo ser no valieron para nada.

La educación que más recuerdo era aquella que encontraba en los libros de Bosch, Cortázar o Borges. Recuerdo cuando por primera vez aprendía de las nastias y los tropismos de las plantas en biología por mi misma en la humilde biblioteca de mi colegio. O por ejemplo, cuando confronté por primera vez Rayuela, en el rincón más profundo de la librería "Cuesta", porque no podía comprar el libro y tenia ganas y deseos de leerlo.

La travesía del Alquimista me rompió el alma, de parecer simpático y hasta penetrante pasé unas pocas horas frente a este libro que me prestara una monjita del convento. La misma experiencia tuve con "El perfume". Trabajando yo en el lugar más escondido de ese famoso museo de Santiago, en la sala más fría y más oscura; no me quedaba de otra que traer unos libros y esconderlos, me fascinó ver como un libro puede abrirte a un nuevo mundo de posibilidades, la descripción de una historia sólo con olores... para mi era insólito!Cuando me adentraba en sus páginas salía imaginariamente del oscuro salón donde me encontraba y me transportaba por las escenas de la Francia que el libro describía.

Considero que aprender es más una tarea personal autoajustada y motivada por cada individuo, aprender no es una presión social o una imposición dictatorial, es una actitud hacia la vida,de hecho es una forma de vida. Aprender es conversar, ver, preguntar...viajar. Aprender es abrirse a lo nuevo.

Aprender es llorar y reir...es una emoción producida por encontrar lo que tanto buscamos. No me cansaría de emocionarme a diario y cuestionarme a diario, aunque difícil me resulte. No me cansaré de ir contra la marea del tradicionalismo, de ir en contra de nuestra educación que al fin de cuentas es tan mala, que ni educación pudiera llamarse.

Aprendamos como un niño colgado en la punta del faro mientras esperamos que el bote zarpe a aguas desconocidas, aprendamos al tocar nuevas tecnologías o instrumentos extraños, cual los genios de pixar o Gutemberg con su imprenta, aprendamos en el día a día, en la playa o la montaña, en el pasillo, con los pobres y los que aparentan no tener nada que enseñar. Aprendamos del genio, Einstein, que dijo: "Lo peor es educar por métodos basados en el temor, la fuerza, la autoridad, porque se destruye la sinceridad y la confianza, y sólo se consigue una falsa sumisión."